Bosque Escuela

Educar en Verde. Los Niños corren más peligro en casa que en la naturaleza


Niños encerrados en casa, en guarderías, en colegios sin nada verde. El resultado: niños sobreprotegidos que no saben enfrentarse a los peligros, con peor salud y más estrés, obesidad, depresión o hiperactividad. Así lo señala Heike Freire, autora del libro “Educar en verde“. Esta psicóloga y filósofa defiende que los niños necesitan un poco de “salvajismo” diario, mancharse las manos con barro o subirse a un árbol, y apela a los padres para que apoyen la tendencia innata de sus hijos por lo natural, incluso al lado de casa: oír los pájaros, ver las flores, investigar, observar. “Los niños y la naturaleza se necesitan mutuamente”, asegura Freire.
Entrevista a Heike Freire, autora del libro “Educar en verde”:
En su libro asegura que los niños, como el resto de la sociedad, viven de espaldas a la naturaleza.
Les hemos creado un mundo artificial, abstracto. En el colegio, las flores, los animales, son de plástico. Para mi, educar en verde es recuperar la conexión real con la naturaleza y asumir que la naturaleza también necesita a los niños. Presentar como ejemplo de educación ambiental a niños frente al ordenador con temas de naturaleza es equivocado.
¿La tecnología es mala?
Sirve para muchas cosas, pero no para acceder a lo esencial. Los niños necesitan contacto directo, el olor de una flor, el tacto de una oveja, etc. Después pueden utilizar Internet para ampliar la información o para conocer otros mundos. Pero su primer contacto no puede ser mediante un ordenador.
¿Qué se puede hacer?
En el colegio, en la familia y en la ciudad se pueden hacer todos los días muchas pequeñas cosas para que los niños tengan ese contacto real con las cosas. No es necesario ir a un gran espacio natural. Además, hoy en día casi todo es ciudad. Por ello, como comenta una urbanista americana, tenemos que reinyectar naturaleza en la ciudad. Cuando se les pregunta a los niños cómo mejorarían su ciudad, piden espacios verdes.
¿Qué ventajas tiene “educar en verde”?
Muchos de los problemas de la infancia hoy en día, como el estrés, la obesidad, la depresión o la hiperactividad, se pueden achacar a esa falta de contacto con la naturaleza. Numerosos estudios señalan que los niños que pasan más tiempo al aire libre:
Tienen mejor salud y caen menos enfermos que quienes van a guarderías cerradas.
Desarrollan más sus habilidades motoras, algo básico para otros desarrollos mentales, cognitivos, del lenguaje, etc.
Sufren menos problemas de acoso escolar, bullying o conflictividad cuando están en espacios abiertos, aunque no tienen por qué ser verdes.
Desarrollan más su capacidad de concentración. Se ha visto que ayuda a niños con problemas de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Muchos de los problemas de atención de los niños se deben a que están hiper estimulados. Tienen juguetes de colores, luces, sonidos estridentes, mientras que la naturaleza es más suave. Por eso también invitaría a un consumo responsable. No les llenemos de cosas a los niños.
¿Los niños de ahora tienen una menor conciencia ecológica?
Los niños desde pequeños tienen una atracción innata hacia la naturaleza. Pero necesitan un poco de “salvajismo”, mancharse las manos con barro, subirse a un árbol, etc., y lo están perdiendo, aunque en cuanto se lo ofreces, lo disfrutan.
¿No es contradictorio inculcar el respeto a la naturaleza y que los niños sean “salvajes” en ella?
La naturaleza hay que cuidarla, es verdad, pero al transmitirlo a los niños podemos cortarles esa relación con ella. Mucha de la gente comprometida en la defensa de la naturaleza ha tenido en su niñez un contacto íntimo con ella. El periodista ambiental Carlos de Prada ha reconocido que de pequeño “mató muchos pájaros”.
Sin embargo, lo más escuchado en un parque es “no te manches, no toques, no rompas, no hagas…”
Vivimos en un mundo donde todo tiene que ser perfecto, limpio. Parece que la naturaleza es suciedad, desorden. Pero nos da la vida y nos enterramos vivos en espacios excesivamente limpios. Estudios sobre desarrollo infantil señalan que los niños en casa corren tanto o más peligro que fuera. Los niños superprotegidos se enfrentan peor a los peligros. La infancia es la época de la vida más peligrosa. Si no se exponen a riesgos y no aprenden a evaluarlos y a asumirlos, en realidad, les desprotegemos.
Pero la naturaleza también puede ser letal.
No digo que haya que dejarles a su suerte. Hay que trabajar con ellos el “análisis riesgo-beneficio”: animarles a que observen, a que vean los riesgos y qué beneficios pueden sacar si los asumen y cómo se pueden proteger. La vida implica riesgos.
¿Qué principales consejos les daría a los padres?
Que acompañen y apoyen la tendencia de los niños hacia el mundo natural. En vez de regalarles un cervatillo de peluche, llevarles a que vean uno de verdad. Y que ese contacto sea diario, aunque sea en el parque de al lado, acompañarles y que disfruten de estar en el verde, oír los pájaros, ver las flores, investigar, observar.
¿Qué opina de las áreas de juego infantiles?
No tienen nada de naturaleza. Ya en los años veinte un arquitecto danés contaba que los niños jugaban fuera de los parques que él diseñaba. Les lleva a un rol pasivo, no se les deja interactuar, construir, etc. Richard Louv, autor de “El último niño en los bosques”, el libro en el que me he inspirado, señala la contradicción de que somos responsables de la destrucción de muchas cosas naturales y la desaparición de tantas especies, y cuando un niño rompe el tallo de una planta en un parque, armamos un escándalo.
¿Se pueden hacer actividades “verdes” en las ciudades?
En vez de esos parques, se podría hacer lo que los anglosajones llaman “adventure playgrounds”, áreas donde los niños pueden investigar, crear, tocar, construir cosas en el mundo natural. Las familias pueden hacer muchas actividades para que los niños tomen conciencia de la naturaleza en torno a su hogar, incluso en una ciudad, los árboles, las pequeñas plantitas. Se puede favorecer que apadrinen árboles. Los huertos urbanos pueden servir para que vean cómo crecen las plantas, cómo se puede reciclar, para que jueguen con barro, con plantas, con los elementos, que construyan, etc. En las comunidades de vecinos, las azoteas se pueden transformar en huertos. Además, los niños necesitan contacto con personas y niños de otras edades. Hay que recuperar los lazos comunitarios, vecinales.
Los colegios tienen programas educativos ambientales como la Agenda 21 escolar. ¿Son suficientes?
No. Hay muchísimo que hacer. La educación ambiental no es una prioridad. Estamos dos pasos más atrás de lo que defiendo en el libro. Se imparten contenidos abstractos y, además, la mayor parte no están bien tratados, según un estudio de Ecologistas en Acción, que apunta a España como uno de los países más atrasados en este sentido.
¿Qué se podría hacer?
En el libro hablo de experiencias de escuelas que tienen acuerdos con granjas, con espacios naturales, para que los niños salgan allí, o de escuelas con sus propios huertos y espacios verdes. En algunos países europeos, como Reino Unido, se plantea la idea de impartir la primaria y secundaria en los bosques. Hay experiencias de escuelas que se basan en huertos para dar todo el currículo, desde las matemáticas a, por supuesto, las ciencias naturales. En España, muchas escuelas de Madrid piden ayuda al ayuntamiento para hacer huertos en los patios, en Mallorca he oído hablar de eco-escuelas que llevan a los niños al bosque. Hay muchas fórmulas, desde estar todo el día en el bosque hasta salir un rato. Lo que no es de recibo es que se haga una excursión una vez al año.
¿Algún mensaje clave que quiera destacar?
Los niños son el futuro. Tenemos que cultivar ese sentimiento de amar a la naturaleza que está en todo ser humano, porque lo necesitamos, tanto la Tierra como nosotros. Vida siempre habrá, pero si no asumimos una vida sostenible, la especie humana desaparecerá.

Quién es Heike Freire

Heike Freire es licenciada en psicología y en filosofía por la Universidad de París X. Fue consultora del Gobierno francés desde el Instituto de Educación Permanente de París. Ha impulsado diversos proyectos pedagógicos y es colaboradora habitual sobre temas de infancia, naturaleza, democracia, arte y educación en revistas como Cuadernos de Pedagogía, Aula, Escritura e Imagen, Integral, Crianza Natural, Frontera Digital, El rapto de Europa o Vivir en Familia. También se la puede leer en su blog “Educar en verde“.

MONTESSORI


El método Montessori esta basado en observaciones científicas relacionadas con la capacidad de los niños, para absorber conocimientos de su alrededor, así como el interés que éstos tienene por materiales que pueden manipular. Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada parte del método desarrollado, está basado en lo que ella observó, lo que niños hacían “naturalmente”, por sí mismos, sin ayuda de los adultos. Procurar desarrollar este potencial a través de los sentidos, en un ambiente preparado y utilizando la observación científica de un profesor entrenado  para identificar las necesidades de los niños  con la capacidad  de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades y de tener la suficiente humildad para entender que nosotros no enseñamos a los niños,  ellos aprendan fue el querer de  Maria Montessori pues estaba convencida de que “uno mismo es quien construye su aprendizaje”.
El educador montessori ejerce una guía, que potencia o propone desafíos, cambios, novedades. No promueve la competencia entre compañeros, se respeta y valora el logro de cada uno de acuerdo  al momento de desarrollo en el que se encuentre y a su propio ritmo. Estos  principios educativos basados en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender. Basados en: la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.  El orden, la concentración, el respeto por si mismo, por los demás y por el medio que lo rodea son Libertad. .

En un aula Montessori, los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.  Ella decía que los niños se encontraban aprendiendo a moverse y que era absurdo tenerlos quietos o en silencio. El error es considerado como parte del aprendizaje, y se toma como parte natural, como una etapa del proceso de aprendizaje. María Montessori daba mucha importancia al juego como estrategia de aprendizaje para lo cual ideó un material didáctico, y propuso un mobiliario adecuado al tamaño de los niños. También resaltó la importancia de la participación de los padres en el proceso educativo de los hijos.
Para Montessori, La libertad en el contexto educativo se traduce en oportunidades que permiten la manifestación de las fuerzas creadoras. Es por ello de vital importancia que el niño pueda moverse, tomar iniciativas, elegir los materiales que le atraen, decidir con quien quiere trabajar y de esta manera ejercitar su voluntad permitiéndosele la oportunidad de expresar su verdadera naturaleza. El trabajo del adulto en este ambiente debe tener como objetivo llevar al niño a la conquista de la independencia. El hacer las cosas por los niños, sustituirlos en su actividad es una ayuda que además de inútil es perjudicial, destructiva y peligrosa para la personalidad del niño. Los adultos, padres o maestros, somos colaboradores en esta monumental construcción que el niño lleva a cabo.La verdadera educación decía la Dra. Montessori es el amor, que nos permite dar al niño las verdaderas oportunidades para su desarrollo. La libertad es una finalidad en la educación, representa la última etapa por alcanzar, esta finalidad solo se logra en un medio que permita la libertad de movimiento y de elección de las actividades que permiten evolucionar según la ley natural. No olvidemos que el hombre libre adquiere conciencia de lo que es, por referencia de la realidad exterior; así puede decidir conscientemente lo que desea.

QUE SEAN LOS NIÑOS...



Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños.
Que sean niños los niños, simplemente. Que no sean los habitantes de un reformatorio.
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.
Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.
Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías. Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades. Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.
Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños. Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños. Que sean niños, no “el repetidor” o “el conflictivo” o “el que nunca trae los deberes”. Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente. Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados. Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores. Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran. Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.

NIÑOS DE LA NUEVA ERA...

Al tratar con Niñ@s de una nueva conciencia, los adultos nos veremos obligados a cambiar los antiguos patrones educacionales para darles a nuestros niñ@s la libertad de expresión y de acción que mueve su alma, su esencia y su ♥...

Nuevos N...iños y Niñas, Nuevos Hombres y Mujeres

Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres.
Solo que, a diferencia de estos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.

La Psicoespiritualidad es un concepto relativamente nuevo, que se refiere a la psicología transpersonal, donde se unen el conocimiento del Ego con el conocimiento del alma.
la llegada de estos "nuevos hombres" no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. "Porque son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia, en el hogar"

los NIÑOS Y NIÑAS DEL TERCER MILENIO llegan al planeta con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.
"Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora"
Hasta ahora la ciencia ha considerado a estos códigos desactivados con programas remotos que hoy en día no necesitamos. Pero aparentemente los niños del tercer milenio nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.
Esto ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis letales de virus de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto alguno en las células de los infantes. "La conclusión es que estos pequeños vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades".

la crianza y los valores que se transmitan a los niños de la actualidad, requiere de parte de padres y especialistas una revisión. Y para ello hay que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la Nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.

"A estos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos" la crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.
no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción.

Otras características importantes para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, mas no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor.

existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los niñ@s del tercer milenio, de acuerdo a su edad biológica, Por ejemplo:

-Hasta el primer año de vida:
los vocablos esenciales son amor, afecto y atención.
"A los bebes hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos"

- Entre el primer y segundo año: Hay que resaltar los términos libertad, respeto y estimulo.
"Durante esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que condicionarlos a travás del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo, de debilidad. Si así fuese no habría espacio para el crecimiento espiritual"

-Entre los 2 y 5 años:
Merecimiento, explorar y aprobar, son las palabras claves, época de transición entre el Yo Soy y el Yo puedo. "Si le reprimimos el sentirse poderoso no se lograra que sea un adulto capaz de enfrentar cualquier reto"

-Entre los 5 y 8 años: el niño ya asimila conceptos más abstractos. Por ello hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar.
"A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla".

-Entre los 8 y 12 años: El niño ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. "Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres. De lo contrario, se encontrara confuso, cederá a las presiones amistosas y buscará experiencias indiscriminadas".

los colegios y demás centros educativos, deben estar atentos para reconocer esto dentro de los salones escolares.
estos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, "aprenden de forma reflexiva y participativa, mas no mediante la memorización. Por ello no extraña que a muchos de estos pequeñines se les califique como niños problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante las clases".

Actuar bajo los requerimientos de los niños de hoy implica realizar cambios en todo el sistema, en la familia, la educación, las formas de gobierno, los valores, los roles, etc.
Todo lo que por caduco estorba tanto para el desarrollo del ser humano, como para el planeta entero.
Esta filosofía o misión puede sonar bonito y hasta poético, pero no es una tarea fácil ni para los niños ni para los padres, que continuamente se verán sometidos al enfrentamiento de su propia realidad, desarrollándose una enorme confusión, sobre todo en la educación de los niños, ya que pocos estarán preparados para esto, solamente los padres que tengan una conciencia diferente, podrán hacerlo bien, ya que podrán comprender al niño, su misión y le ayudarán a llevarla a cabo, todo dentro de un entorno amoroso. ♥

QUÉ HACER SI TU HIJO VE ÁNGELES Y DUENDES

 

¿Cuál es la mejor actitud que podríamos adoptar los padres de hoy en día. respecto al despliegue y manifestación de habilidades psíquicas que muestran hoy en día algunos niños, en todo el mundo, entre otras la capacidad de ver lo que los ojos comunes no perciben?.

Cuando pequeños solíamos imaginar e irnos al campo de la ensoñación, mientras leíamos o escuchábamos cuentos infantiles que nos narraban las abuelas, a manera de fantasías, antes de irnos a dormir. Historias cargadas de magia que fueron recopiladas de la tradición transmitida de generación en generación y consagradas por escrito, permitiendo así una difusión mayor e imperecedera, por escritores que se hicieron muy famosos como los alemanes Hans Christian Andersen (1805-1875) y los hermanos Wilhelm (1786-1859) y Jacob (1785-1863) Grimm, el francés Charles Perrault (1628-1703). Sus temas cobran vida en películas que siguen siendo muy populares entre los chicos y también entre los adultos. Dichos relatos hablan acerca de existencia de duendes en los bosques, seres voladores que dejaban estelas de luz, hadas, sirenas en los mares, fantasmas y muertos que caminan y hablan.

En muchos casos, nosotros mismos, los pertenecientes a generaciones anteriores a 1980, en algún momento de nuestra existencia como niños, teníamos capacidades para percibir ese mundo astral evidenciado en los cuentos de hadas, pero la oposición e incomprensión de nuestros mayores se limitaban a no querernos escuchar y a negar nuestras historias.

¿Cual fue nuestra reacción?

Lo mas sencillo fue olvidar y enterrarlo en nuestro subconsciente. Afortunadamente las facultades no desaparecen, solo fueron olvidadas. Y nos están aguardando para traerlas a la conciencia y cultivarlas.

¿Para que?

Para ayudarnos a tener un panorama mas amplio de la realidad, siendo que “la realidad” aceptada solo para la tercera dimensión es tan estrecha y limitada, que resulta empequeñecida ante la vastedad de la realidad astral. Conjuntamente las dos realidades, la Física y la Astral, integran el mayor tesoro de aprendizaje y conocimiento para las generaciones actuales y futuras y solo falta una adecuada consolidación de ese conocimiento, mientras aguardamos a un tercer mundo o universo de realidad, el Universo Mental.

¿Cuál sería la mejor actitud que podrían adoptar los padres de hoy en día, respecto al tema en cuestión?

Entre otras consideraciones queremos aportar alguna que puedan servirles de guía:

• Negar la realidad de que los niños si perciben, aunque los Adultos no, generalmente lleva a los pequeños a dudar de si mismos y a cuestionar sus dones, llegándose al punto de desestabilizarlos emocionalmente.

• Ese mundo percibido por los niños se llama Mundo Astral, donde la vida tiene otras leyes y otras formas de manifestarse, pero que es tan real como el mundo tridimensional.

• El hecho de que nosotros los adultos no tengamos habilidades para percibir ese mundo, no justifica que no exista o que neguemos su existencia, para nosotros mismos y para las demás personas o generaciones. En todo caso es una buena oportunidad para informarnos acerca del tema, abrir nuestra mente, romper algunos paradigmas o dogmas y disponernos a disfrutar de una realidad mas amplia e infinita en posibilidades.

• Desestimar lo que los niños ven, sienten o perciben del mundo astral, generalmente tiende a confundirlos en relación a todo aquello que están aprendiendo, para consolidar sus capacidades de razonamiento, análisis y percepción de la “realidad”. Un niño confundido deja de tener una adecuada comunicación con las personas que le rodean, porque le invade el temor de estar “equivocado” respecto de todo aquello para lo cual no encuentra eco en sus mayores. Se vuelve retraído y quizás hasta este pasando por periodos de espanto o miedo por no saber como manejar esos asuntos.

El desarrollo de facultades espirituales como la videncia, clarividencia, telepatía, los viajes astrales, la clariaudiencia y todo lo que tenga que ver con el dominio de las “mancias”, definida por el diccionario RAE como “adivinación” “practica de predecir”, depende solo de dos factores, a saber:

1. Haber nacido con tales facultades, ser consciente de ellas y descubrirlas, pulirlas, cultivarlas y cuidarlas sin morbo ni malicia y en general exentas de cualquier sentimiento de tipo egoísta, porque las facultades son dones y dichos dones son Regalos con los cuales vienen dotadas determinadas personas, pero no para hacer gala, presunción o mal uso, sino para desarrollar algún servicio a favor de la humanidad.

2. Trabajar ordenada y arduamente en el desarrollo espiritual de si mismo, mediante la lectura y comprensión de libros que van despertando en la persona el conocimiento olvidado.

En síntesis y para ambos casos, podemos decir que las facultades o dones despiertos, representan la mejor forma de decirnos que un ser humano tiene una adecuada expansión de conciencia y una evolución espiritual que lo ubica por encima de la generalidad de la gente, pero esa sola condición representa al mismo tiempo una libertad y una responsabilidad muy grande, que tienen como objetivo ser mejores servidores de los demás.


En resumen, si nuestros hijos hablan de que ven “señores chiquitos”, “Ángeles”, “seres con alas”, “niños que los observan, juegan con ellos o simplemente amiguitos”, fantasmas y a los abuelos que ya murieron y que ni siquiera conocieron en vida, por favor no nieguen lo que les cuentan, mas bien escuchen, estén atentos, ellos necesitan ayuda, necesitan opiniones enaltecedoras, no castrantes, para validar lo que perciben y si no se sienten capaces de actuar adecuadamente lo recomendable es buscar la orientación de una persona versada en el tema.

Cada día, mas y mas niños en el mundo tienen la capacidad de ver lo que nosotros solo imaginábamos y lo que parecía fantasía a los ojos de los adultos. Ahora nuestro hijos y nietos pueden percibir y percatarse de ese mundo, sin necesidad de escuchar las viejas historias de las abuelas.

De este modo es muy probable que a través de ellos, nosotros como adultos, podamos recobrar lo que nos fue negado cuando niños.

Nagual Elías
FUENTE... http://padresdelanuevaera.jimdo.com


 

 

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