MAMÁ TENGO MIEDO....



Ma. Verónica Ruffino | Psicóloga - Terapeuta de Casa de Familia
Los niños experimentan diferentes miedos a lo largo de su desarrollo, los ruidos fuertes, las personas extrañas, la soledad, los animales, seres encantados como brujas, fantasmas, etc… Sin restar importancia a los temores comunes en la infancia, nos vamos a centrar en el desarrollo de aquellos procesos que promueven lo que podemos denominar Competencia Emocional o Inteligencia Emocional, y cómo se relaciona este concepto con el sentimiento de seguridad del niño.

A medida que el niño crece, se desarrolla y forma su personalidad, aprende a sentirse más seguro o más inseguro. Este estado emocional se verá influenciado por las relaciones con sus papás, hermanos y demás personas que lo rodean. Se sentirá más seguro en una familia que le proporciona el apoyo, estímulo y comprensión que necesita. Un niño aparentemente independiente, que es buen estudiante y tiene muchos amigos, en el fondo puede sentirse inseguro si cree que no puede confiar en sus padres. De la misma manera, aquél que aparenta inseguridades, que llega angustiado a la habitación de sus papás por la noche y que los busca todo el tiempo, en el fondo puede sentirse seguro porque sabe que puede contar con ellos, porque siente la libertad de expresar lo que necesita.

La labor primordial como adultos es ayudar a nuestros hijos a desarrollar las capacidades necesarias para sentirse seguros y para crecer con una sensación de confianza.
En su libro “Niños Seguros”, el Psiquiatra Infantil Stanley Greenspan detalla las características y capacidades del niño que se siente seguro y las señales que revelan la presencia de inseguridades. Nadie tiene todas estas características pero la mayoría presenta algunas, en mayor o menor grado.

La capacidad de establecer relaciones vitales (con los padres, hermanos y otros adultos) y de confiar en ellas: Ésta es probablemente la característica más importante del niño que se siente seguro: tiene suficiente confianza en sus relaciones y por lo tanto se apoya en ellas para sentirse mejor y encontrar soluciones a los problemas. Esta habilidad se hace evidente en el niño de tres años y medio que llega a la cama de sus padres durante una tormenta y es capaz de pedir que lo tranquilicen, o cuando uno de ocho años se siente en libertad de quejarse con sus papás de la escuela y la seño “mala”, en lugar de reservárselo.
También vemos niños donde esto no ocurre y cuando están enojados, por ejemplo, se van a su habitación a jugar, otros se escapan a un mundo de fantasía y hablan solos acerca de lo que les preocupa de una manera aislada, otros se refugian en la TV o en la compu.

La capacidad de expresar sentimientos y deseos: Muchos de nosotros no logramos comunicarnos tan rápidamente con las palabras como con los gestos. Una sonrisa o una cara de tristeza permiten a los demás entender nuestro estado de ánimo antes de que hablemos. Esta habilidad también les sirve a los niños para entender e interpretar los sentimientos de los otros y actuar en consecuencia. El niño seguro puede sentir, expresar y comprender todo el espectro de emociones humanas.

La capacidad para resolver problemas y tomar la iniciativa: A los quince meses el bebe señala lo que quiere, lleva a sus padres hasta el lugar donde necesita ayuda para poder hacer lo que quiere. Sin esta capacidad de resolver un problema, el niño se siente impotente, se retrae o llora cuando quiere algo. Quienes desarrollan la capacidad de comunicarse tienen un sentimiento de mayor seguridad. El niño que siente miedo y sabe cómo acercarse al adulto para que le dé un abrazo (“un abrazo grande, no uno chiquito”) sentirá que el mundo es un lugar más seguro. En contraste con aquellos más pasivos e impotentes quizás se ponen irritables y tendremos que adivinar el por qué.
Los niños tienen que ser capaces de buscarnos cuando están preocupados o asustados.

La capacidad de usar ideas para expresar preocupaciones y sentimientos: A través de las ideas los niños pueden nombrar las emociones y contar lo que sienten. A medida que se desarrollan, hacen uso de sus ideas para explicar lo que necesitan, dejando de lado el actuar impulsivamente o angustiarse. Quien no logra expresar sus temores y en lugar de hacerlo dice que tiene dolor de estómago o de cabeza, está en clara desventaja. Los niños se preocupan por muchas cosas. Escucharlos pacientes y atentos ayudará a expresar sus miedos.

La capacidad de razonar y pensar: Entre los tres y los cinco años aprenden a responder cuando se les pregunta “¿Por qué?”. Podemos preguntar “¿Por qué estás enojado?” y el niño tal vez responda “Porque me preocupa que a papá le pase algo”. Hay niños que prefieren escapar a un mundo de fantasía cuando se les habla sobre hechos que les producen temor. Otros, cuando están ansiosos, pueden representarlo en un juego o hablar sobre el tema y aquí tienen mayores posibilidades de comprender qué los angustia para sentirse más seguros.
Lo importante es estar atentos y determinar si se está desarrollando la habilidad para hablar sobre un espectro amplio de emociones.
La capacidad de comprender múltiples causas y los matices de hechos y sentimientos: Entre los cinco y los ocho años aparece la capacidad de contemplar más de una posibilidad. “Pablo no quiere jugar conmigo, ¿me odia o será que quiere jugar al fútbol y a mí me gusta jugar más con la play?” La vida será más fácil si el niño puede considerar dos o tres posibilidades de por qué el otro lo trata mal. Gracias a considerar múltiples causas de los hechos, el pequeño que es rechazado puede ver que hay otras maneras de ganarse la amistad de un compañero. También a esta edad descubren los matices en los sentimientos.

La capacidad para crear un patrón personal y establecer un sentido de identidad: A medida que crecen y se desarrollan adquieren las habilidades necesarias para formar un sentido de identidad. Esto permite tener un punto de vista personal con el cual comparar las opiniones de los demás. Así, por ejemplo, el niño de doce años con un buen sentido de identidad podrá decir y sentir: “Me porto bien con mis hermanos, sé que soy buena persona a pesar de que mis compañeros de la escuela hoy me trataron mal y me dijeron de todo”. Otro niño con un patrón personal más negativo, si le fue mal en una prueba será más propenso a sentir que es “un tonto”, y si alguien lo rechaza puede pensar “no le caigo bien a la gente”.
Ahora el niño cuenta con un patrón personal y un sentido de identidad y puede tener un nivel mucho más alto de comprensión y empatía con los demás. Los niños que tienen esta capacidad pueden pensar al mismo tiempo en dos tipos de experiencias. Pueden pensar en cómo se sienten y cómo se siente la otra persona y así comparar ambas perspectivas para decidir cómo actuar.

Todo confluye lentamente en construir un patrón personal que es producto de nuestras experiencias vividas. A esto nos referíamos cuando mencionábamos la relación entre nuestro sentimiento de seguridad y la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos. Esto se vincula entonces con la capacidad del niño de poder establecer relaciones vitales, expresar sus sentimientos, resolver problemas y tomar la iniciativa, razonar y pensar, poder comprender múltiples causas y matices de sentimientos para conformar así un patrón personal seguro y estable que le permita establecer un sólido sentido de identidad. Se trata de niños inteligentes emocionalmente, aquellos que pueden afrontar de manera adaptativa tanto los miedos evolutivos propios del crecimiento como también aquellos temores vinculados con situaciones de inseguridad cotidiana.
Los padres debemos saber que los niños presentarán síntomas de tensión y angustia a medida que crezcan. La clave consiste en convertir la ansiedad y la angustia en oportunidades de crecimiento.

En los niños, el sentido de seguridad se basa principalmente en su relación con los padres y su familia. Estas relaciones funcionan como un escudo protector frente al mundo, les da la sensación de contar con un refugio seguro, un lugar donde pueden sentirse bien cuidados, rodeados de cariño y protegidos en cada momento. Desde allí, pueden salir a explorar y expresar sus sentimientos para desarrollar su inteligencia emocional en esta fascinante aventura del crecer.
Miedos evolutivos normales:
(Edades: Miedos)
0 a 1 año: Llanto ante estímulos desconocidos 2 a 4 años: Temor a los animales4 a 6 años: Temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres
imaginarios (monstruos y fantasmas)
6 a 9 años: Temor al daño físico o al ridículo por la ausencia de
habilidades escolares y deportivas
9 a 12 años: Miedo a los incendios, accidentes y a contraer enfer-
medades graves. Aparece temor a conflictos graves entre los padres o al mal rendimiento escolar.
12 a 18 años: Temores relacionados con la autoestima personal
(capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso) y con las relaciones sociales.

Los miedos infantiles expuestos son frecuentes y pueden afectar hasta el 40-45% de los niños. Son normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo, desaparecen en el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extraños que puede subsistir en la vida adulta como timidez.

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LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN

 

El principio básico de nuestra existencia es crear cosas que no existen.
El hombre desde tiempos inmemoriales ha sido guiado por este sentido de creación y gracias a ello la humanidad se ha desarrollado como la conocemos y la herramienta principal de esa creación, que incluye la del mundo actual, es el aprendizaje. Por ello surge el sistema de enseñanza-aprendizaje, ya que el hombre necesita seguir creando y descubriendo nuevo conocimiento el cual adquiere un valor cada vez más grande en esta Era del Conocimiento (o de la Información), como se ha dado en llamar la época que nos ha tocado vivir.
El conocimiento tiene un valor no sólo intangible, sino claramente tangible, que se puede medir en nuestra propia calidad de vida y en los índices y factores que se evidencian a nivel social como problemáticas. Tal es el caso de la violencia, la delincuencia, la discriminación, drogadicción, alcoholismo, prostitución, suicidios, etc.
Esa es la verdadera medición de la calificación más importante que obtenemos en la vida: el éxito o el fracaso.
Y este éxito o fracaso está íntimamente ligado con nuestras expectativas, potenciales y adaptación a nuestro medio ambiente. Podemos poseer las mejores calificaciones de nuestra generación o un alto coeficiente intelectual, pero si los resultados de nuestra vida no nos satisfacen quizá estamos teniendo una carencia en nuestra formación como individuos, es decir en nuestra educación.
Es por ello que se requiere que la educación, dinámica en su propia naturaleza, redimensione la capacidad de transformación social que posee y asuma los retos de la nueva formación humana que la modernidad demanda y esto incluye el aprendizaje en otras áreas del quehacer humano que puedan tener impacto y utilidad práctica en la vida de los individuos de nuestra sociedad.
Educar no significa solamente transmitir conocimiento, incluye muchos aspectos más, por lo que el docente debe tener la plena conciencia que la exigencia de su compromiso se redobla ante estas circunstancias.
La educación ha de organizarse en cuatro aprendizajes fundamentales que serán, para los individuos, sus pilares de vida:
 Aprender a conocer, dotando a los individuos de los instrumentos de la comprensión.
 Aprender a hacer, para incidir en su entorno y la transformación del mismo.
 Aprender a cooperar, para una vida social armónica, de intercambio y crecimiento armónico.
 Y Aprender a SER que amalgama los tres aprendizajes anteriores como proceso fundamental.
Esta visión de la educación  está dotada de un profundo sentido de congruencia con las demandas de nuestro entorno social y contempla el aprender a SER como una posibilidad real de la educación escolar, solucionando al mismo tiempo una problemática social de grandes dimensiones que se ve reflejada en el aula de forma particular, impidiendo, además, el buen desarrollo del proceso educativo. 
Al estudiante no podemos verlo simplemente como un individuo que asiste a la escuela para recibir conocimiento, sino como una persona que está en formación de manera multidimensional y que requiere de este aprendizaje que muchas veces el contexto social convierte en un proceso muy complejo.
Los docentes tienen la posibilidad de dotar a sus alumnos de estos aprendizajes que están necesitando, pero deben verlos no como seres unidimensionales  (alumnos) sino como personas que necesitan satisfacer sus necesidades y encontrar el sentido más profundo de su existencia: lo que hemos dado en nombrar genéricamente como felicidad.
Es bien sabido que los individuos más felices son los que poseen mejor autoestima, mayor autocontrol conductual y emocional, disponen de un estilo cognitivo positivo y mantienen relaciones adecuadas con los demás, saben, también, reconocer sus propias emociones y expresan sus sentimientos de forma adecuada, basándose en el respeto, la tolerancia y la honestidad.
Todos estos aspectos, si los transferimos en el aula, no sólo estaremos ayudando a nuestros alumnos a conseguir sus metas  y a elevar su calidad de vida, sino que, aunado a ello, conseguiremos crear un clima más armónico, con menos problemas por resolver y con un espíritu de colaboración en el salón de clases que hará nuestra tarea más edificante y finalmente, lo más importante, nos hará trascender como seres humanos. Así el docente tiene una ganancia significativa si asume la tarea de enseñar a ser además de enseñar a conocer.
La educación emocional y el desarrollo de competencias son aspectos que debe contemplar un sistema educativo eficiente, pues de ellos dependen las relaciones entre alumnos y alumnas, entre docentes y alumnado, entre docentes y directivos y todo el conglomerado humano que constituye la comunidad educativa, incluyendo también a padres de familia, cuya tarea es primordial para el éxito del proceso educativo y de una mejor convivencia en el centro escolar.
 TOMADO DEL LIBRO "EL DOCENTE EXTRAORDINARIO"

LOS ALUMNOS DEL FUTURO

 

 

Antes de que se inventara la imprenta de Gutemberg, los libros eran escritos a mano y muy costosos. La mejor manera que se tenía para transmitir información era la repetición de una generación a otra. Aun después de la invención de la imprenta, era difícil hacer una gran variedad de libros, y éstos seguían siendo caros.
 La vida ha tenido cambios espectaculares. Hoy en día, la tecnología de la información ha causado cambios drásticos en las vidas de todas las personas. El mundo ahora es más chico, lo que sucede en un lugar tiene repercusiones en otro que está a miles de kilómetros de distancia. (Recordemos como afectó la caída de la bolsa japonesa a nuestro país). Se habla continuamente del mundo globalizado en el que vivimos, cualquier empresa con presencia en el web puede vender sus productos en cualquier país del mundo. Existe un exceso de información, donde antes eran pocos los libros que existían, actualmente se calcula que la información se DUPLICA anualmente. Lo peor del caso es que mucha de esta información es incorrecta. La tecnología mejora año tras año, lo que en un momento es lo último en tecnología no tarda más de seis meses en convertirse en segunda generación. Lo que es "imposible" en pocos meses puede convertirse en algo común.
 ¿Qué repercusiones tiene todo esto en nuestras vidas? Más aun, ¿qué repercusiones tiene en los alumnos que están en la escuela? Una gran cantidad de los trabajos a los que se van a dedicar los alumnos que saldrán de la escuela en unos años, aun no han sido inventados. La competencia (hablando de competitividad) a la que van a enfrentarse, ya no va a ser a nivel nacional, van a tener que competir con personas de todas partes del mundo (con la educación que hayan recibido, de alta o baja calidad). La información con la que van a tener que trabajar para resolver los problemas a los que se enfrenten, no va a ser la misma disponible hoy, con la gran cantidad de información existente, se vuelve inservible memorizar esta información. Sus oficinas es probable que sean virtuales, sus grupos de trabajo pueden estar en cualquier parte del mundo, van a tener que saber comunicarse con ellos, usando otro idioma y sabiendo interactuar con ellos, trabajando bajo un esquema de trabajo colaborativo. Las cosas van a seguir cambiando por lo que van a tener que estar continuamente actualizándose para no quedar obsoletos.
 Si hacemos una lista de las habilidades que van a necesitar los alumnos en el futuro:
      • · Inventiva, creatividad, pensamiento crítico
      • · Conocimiento actualizado
      • · Necesidad de ser "aprendedores" de por vida
      • · Poder trabajar en colaboración
      • · Saber usar las nuevas tecnologías
      • · Saber encontrar la información necesaria en el enjambre de información (verdadera y falsa) existente 
Y comparamos estas habilidades con lo que se les enseña en las escuelas a los alumnos:
      • · Poder resolver un examen (generalmente a través de la memorización)
      • · Silencio y obediencia
      • · Escuchar la gran parte del tiempo
      • · Libros que no se modernizan
      • · Trabajo individualista y competitivo
      • · Programas muy estructurados, iguales para todos
Es fácil darse cuenta de la incongruencia general entre lo que se requiere y lo que se ofrece. ¿La educación debe cambiar para adaptarse a estas nuevas necesidades? Si no lo hace los alumnos  no van a estar preparados para su futuro.
 Esto es algo que debemos reflexionar y SI, sí nos debe de preocupar.

Aprender a conocer y a amar el mundo tal como es

de Germinar Pedagogia Waldorf en Rosario, el Domingo, 11 de septiembre de 2011, 23:09
Toda verdadera comprensión exige otra condición previa al acto de percibir.
 Una experiencia sensorial en su máxima amplitud juega un papel fundamental en el desarrollo de los sentidos, proceso que se continúa a lo largo de los primeros años de la vida del niño. Un siguiente paso en el proceso de aprendizaje lo constituye el progresivo aumento de la toma de conciencia de aquello que percibe.
 El niño aprende entonces a reconocer los aspectos esenciales de un determinado fenómeno. La aproximación fenomenológica a las ciencias naturales y humanísticas- cuyo inicio se produce en la cuarta clase- tiene un papel central en la Educación Waldorf. En los primeros años se opta por enfoque de las materias escolares más vivo y basado en la experiencia.
Ayudar a los niños a orientarse en el mundo actual y a poder conformar el mundo del mañana significa para el adulto, en principio, recordar cuál es el fundamento de la experiencia y la actividad humana.
¿Cómo percibe un niño el mundo? ¿Qué motivos impulsan a actuar al adulto? Los niños se hallan abandonados sin protección a las impresiones externas – tanto a buenas como a malas impresiones. – Desde el punto de vista de la Pedagogía Waldorf aparece como un aspecto importante para el desarrollo sano del ser humano, así como para el desenvolvimiento de sus facultades a lo largo de la vida, que el niño pequeño encuentre un impulso de imitación para su propia actividad en al misma actividad de los adultos que le rodean. Los ritmos del día, de la semana y las fiestas del año constituyen un reforzamiento de la constitución física y del ámbito volitivo.
Precisamente a aquellos niños que viven en un mundo técnicamente muy avanzado es a quienes se debe abrir sus sentidos para descubrir la multiplicidad de la Naturaleza de los fenómenos del mundo. Los contenidos de la enseñanza en la Escuela Waldorf son objeto de ejercicio para este importante aprendizaje de una percepción precisa, la vivencia de cualidades diferentes y la consecución de una seguridad en sí mismos. Los pedagogos de la Escuela Waldorf conciben la enorme profusión de experiencias “de segunda mano” que llegan a través de los medios de comunicación como un serio peligro para el desarrollo infantil.
Pero no solamente los sentidos son decisivos. ¿Qué experimentamos a través del fenómeno? ¿Cómo desarrollamos una relación con nuestro entorno, con los seres humanos que nos rodean? La pedagogía Waldorf tiene como labor fundamental el cultivo y la diferenciación del ámbito anímico.
Los campos educativos descritos hasta aquí se hallan unidos a una amplia actividad en la Escuela. Se pinta, se modela con cera y arcilla, se teje, se cose y se realizan otras muchas actividades. También se visita a un agricultor, se siembra, se cosecha, se muele el trigo, y se cuece el pan. Se construye un muro.
 Las actividades prácticas complementan la formación en la edad adolescente. Determinada por las posibilidades existentes, se realiza una práctica agrícola o forestal de varias semanas de duración en la novena clase, en la décima clase se impartirá una práctica agrimensura, junto con un período posterior de prácticas en el ámbito social.
 En esos momentos especiales de la experiencia escolar se ejercita la propia actividad y la relación hacia el y hacia a otros seres humanos en un entorno evidente de responsabilidad. Ese ejercicio de la propia actividad recurre a capacidades “sembradas” anteriormente: percibir correctamente, la alegría en torno a la imagen creada por uno mismo, que después es desarrollada con entusiasmo y se pone en práctica de forma reflexiva. Las múltiples actividades artísticas, manuales y tecnológicas realizadas en las Escuelas Waldorf sirven también de apoyo a este proceso.
Los métodos y contenidos de la enseñanza, adecuados a las exigencias científicas generales que se imparten en las clases superiores, recaen sobre jóvenes personalidades desarrolladas de tal forma, que no se ven abrumados por la abundancia de los conocimientos y errores actuales, ni avasallados por la tecnología, sino que concientes de sus capacidades pueden aplicar sus conocimientos y técnicas de una forma humana y respetuosa de su entorno.
Las capacidades sociales no se adquieren a través de teorías e ideologías, la convivencia y el trabajo en equipo dentro de la comunidad escolar, con padres y profesores que construyen y reciben una orientación formativa para el futuro de sus hijos y de la sociedad, constituyen, juntamente con la vida en familia, el elemento más importante para una vivencia personal y social. Walter Hiller
Bibliografía
Erhard Fucke, Die Bedeutung der Phantasie …, Stuttgart 1972
Hans Müller- Wiedemann, Mitte der Kindheit, Stuttgart, 1980
“Mi especial interés va dirigido a las escuelas progresistas y las escuelas Steiner… estas podrían proporcionarnos una diversidad mucho más sana en la educación de este país desde el punto de vista del derecho de elección por parte de los padres.”
Lord Young of Dartington
son artículos del catálogo de la exposición Pedagogía Waldorf celebrada en el marco de la 44 conferencia sobre educación de la UNESCO, llevada a cabo del 3 al 8 de octubre de 1994 en Ginebra, Suiza.


MÉTODO COSSETTINI



Propuesta Educativa
La propuesta educativa de la escuela apunta hacia una educación integral de los niños, abordando holísticamente todos los aspectos de la vida, haciendo énfasis en el amor al conocimiento, la investigación y la expresión artística, fomentando especialmente el desarrollo de una conciencia amplia  y de responsabilidad social;  inspirada  en los principios de la “Escuela Activa”, de Olga y Leticia Cossettini.
Se apunta  a la educación del niño como ser integral.  La educación por el arte es eje y guía de nuestro quehacer. Si la escuela acerca al niño aquello que le es tan propio como el juego y la naturaleza que lo rodea para aprender, el niño acudirá gozoso, seguro. Se le presenta un abanico de actividades convocantes: pintar, observar animales, dibujar, cantar, bailar. Alguna de estas propuestas va a atraerlo profundamente y va a hermanarlo con la escuela, la cual pasará a ser un ámbito propio. La escuela debe ser un lugar donde el niño se mueva fácilmente, busque lo que necesite, se encuentre cómodo, todo debe estar a su alcance. En este sentido cada sala cuenta con grupos de entre 10 y 15 niños en total, esto facilita el seguimiento y monitoreo permanente de la docente, el respeto por los tiempos individuales de aprehensión y la valoración del  proceso de aprendizaje que cada niño tiene. Se pone énfasis en aprender a aprender, por ende, aprender como una actividad vitalicia, lo que presupone dotar de estrategias. Seleccionamos cuidadosamente los contenidos, que se estudian en profundidad;

  • Pre-jardin Y Nivel Inicial
En nivel inicial y durante todo el primer ciclo hay una mayor flexibilidad en cuanto a los contenidos seleccionados para ciencias, muchas veces se parte de lo que los niños traen como propuesta a partir de su interés. Observación, exploración, vivencia y experiencia son fundamentales en estas primeras etapas de la escolaridad. En este sentido desde el nivel inicial hasta el tercer grado inclusive los contenidos están fusionados con los contenidos de Los lenguajes artísticos ( teatro – Musicoterapia – Artes plásticas)
  • Escoralizacion primaria
Durante el segundo ciclo se profundizan los contenidos áulicos con oros aportes como( idiomas – computación – Educación por el deporte ) – los alumnos egresan habiendo cumplimentado la currícula oficial.
Se parte del juego, de la propia experiencia, de la expresión artística, del “hacer”. Luego se llega al conocimiento abstracto, a la posibilidad de establecer relaciones. De todas formas, no se desestima el ejercicio de la memoria. Nuestra escuela no pretende “dar más de lo mismo” ni tampoco reforzarlo, sino que intenta introducir, o por lo menos mostrar, a los niños y jóvenes un legado cultural al que no tienen acceso a diario. Entre otras actividades, escuchan conciertos en vivo o por reproducción, observan pinturas, esculturas. También se realiza una adecuada selección del material literario que respete al niño como ser sensible y se promueve la visita de personas que relatan sus experiencias (viajeros, escritores). Así, la belleza y la armonía están presentes cotidianamente en la escuela y el mundo lejano se les acerca. comparten la misma merienda, los mismos materiales.
Se respeta el cuaderno de los alumnos (se remarcan aciertos se anulan las comparaciones
 los tiempos…
Realizamos una distribución del tiempo acorde a cómo queremos desarrollar los contenidos procedimentales. No existen timbres que marquen inicio y finales. el momento del juego de patio es crucial para aprender interactuar de modo mas amable, se inventan juegos, normas de convivencias, canciones y situaciones divertidas entre niños y docentes (es posible que el docente pueda guiar, acompañar, sin imponer. No existen juegos de parques (nada pre-establecido) de modo a obligar al niño a inventar situaciones y así  desafiar al aburrimiento, a lo ya inventado, a lo que se nos esta dado.
En grupos pequeños la educación es más personalizada: puede respetarse los ritmos de aprendizaje de cada uno, puede evaluarse directamente) y además, el grupo pequeño propicia la interactividad entre el niño y el conocimiento. (La experiencia viva directa es posible: cada niño puede ver, tocar, oler, sentir, expresar). *
el tiempo de la clase rinde porque está distribuido entre pocos chicos. Cada niño trae su aporte y tiene tiempo para convertirse en protagonista de su aprendizaje enriqueciéndose a sí mismo y al grupo. *si cada uno tiene su tiempo y espacio para expresar, aprender, comunicarse y el maestro o compañeros pueden escuchar, contener, apoyar; en los grupos pequeños se reduce la violencia. Pretendemos evaluar continuamente, mediante la observación directa, la co-evaluación, la hétero-evaluación y la auto-evaluación. Este hecho está favorecido por la conformación de grupos pequeños. A los padres se les entrega un informe descriptivo del proceso de enseñanza aprendizaje de su hijo y del grupo al que pertenece
fuente consultada: cooperativa cossettini – Capilla del Monte

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Perito Agrónomo. Prof. de Nivel Inicial, Estudiante de Lic. en TiC's, Cursando Seminario de Pedagogía Waldorf,

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